THE BLACK EXHIBITION



Helena Fenclová, Pilsen, 17 September 2014

Alberto Aragón Reyes nació el 8 de abril de 1980 en Oaxaca, México, una región conocida por su naturaleza rebelde. La atmósfera de esta parte de México dejó su huella en su joven vida. Estudió arte en la universidad, pero su inquietud y deseo de libertad lo hicieron desviarse de su propio camino. Dejó la escuela y trabajó en distintos proyectos en España, México, Dinamarca, Palestina y República Checa.

En República Checa participó en varios simposios de escultura organizados por Bartoloměj Štěrba en las ciudades de Nectiny, Kozojedy y Chodová Planá (el presente ano). Hace 4 anos realizó su primera exposición titulada “Contemporary dreamers” en la galería Visio Art en Pilzen. Pero Alberto no es sólo un escultor, también crea pinturas realistas con distintas temáticas provenientes de la naturaleza, así como de antiguas leyendas mexicanas. Gran parte de su trabajo es la pintura de formato grande, además de sus otras actividades artísticas.

Sus trabajos están cargados de la espiritualidad en la naturaleza proveniente de la relación entre las personas y los animales, lo cual posee una fuerte tradición en México. Los temas y patrones artísticos abordados están fuertemente influenciados por las antiguas tradiciones mexicanas. Por ejemplo, cuando alguien nace, las personas esparcen cenizas frente a la casa del recién nacido para que el primer animal en dejar su huella en la ceniza se convierta en el companero de vida del individuo recién nacido.

El trabajo de Alberto se arraiga en las antiguas leyendas de su país, las cuales expone consciente o inconscientemente en el lienzo. Su arte está predeterminado por los tótems de las antiguas culturas y de las distintas formas en que pueden ser entendidas. Debido a su gusto por la diversidad en la creación artística elige diversos materiales. En la pintura es el óleo, en la escultura es la piedra, la madera, el bronce y la fibra de vidrio. También crea murales y restaura antiguos frescos. En su trabajo Alberto Aragón Reyes presenta su sensibilidad en la esencia del arte en la vida misma, en los seres humanos, la espiritualidad, las interrelaciones espirituales, el simbolismo y la influencia del arte en las personas en general. “Black” es el nombre de la exposición actual, la cual consiste en una serie de obras que muestran el lado oculto de los seres humanos o del ser humano. A pesar del título, ésta no es una muestra necesariamente negativa sino, más bien, un punto de vista positivo de las cosas que simbolizan el misterio de nuestra esencia y existencia.

Las fascinantes obras de la exposición son todas impresionantes, ya que los estilos y técnicas usadas son distintas en cada uno de los tres pisos del granero. Aquí encontramos objetos que son conmovedoramente personales y que afectan profundamente nuestra capacidad de ser empáticos a través de los meticulosos toques de la motosierra y la posterior escala de color. Sus pinturas sobre retratos, desnudos y eventos reflejan una visión casi surrealista y una aceptación del mundo.

Cuando miramos a los ojos de los sujetos retratados, el observador perspicaz se da cuenta de que existen mundos paralelos, además de lo cotidiano mental, física y situacionalmente manejable. Evidentemente pueden ser descubiertos, extraerse desde dentro, podemos hacer eso. La pregunta persiste, si estamos dispuestos a emprender este viaje y abrirnos a su forma de ver. El descubrimiento de esta vida paralela nos enriquece y ofrece una nueva dimensión de la percepción, aunque tal vez un poco amarga y ligeramente inquietante. Sin embargo, es importante para la construcción de nuestro propio ego y para el punto de vista filosófico de cada individuo.

La manera en que este conjunto de obras (instalaciones, esculturas, pinturas, dibujos y obra gráfica) se ha reunido se determinó mediante técnicas tradicionales y experimentación. Tanto el apoyo teórico y el tema principal revelan el significado de la obra, su consistencia y el lenguaje simbólico universal de nuestra alma. El proceso creativo involucra la representación de emociones, deseos, preocupaciones, miedos y misterios humanos. Las pinturas son transfiguraciones subjetivas y representaciones de simbolismos tales como la sombra de los seres viviendo bajo el sol, un testigo silencioso, inmigrantes en la búsqueda de una mejor vida cruzando la frontera bajo la protección de la oscuridad, peregrinos o sonadores; sombrías o reveladoras estrellas.

El paradigma sobre la muerte como una continuación en el ciclo de la vida y no el fin de la misma es representado a través de los uróboros (del griego que significa cola-devorador), un antiguo símbolo que traza a una serpiente o dragón comiendo su propia cola. Aquí, es un antiguo símbolo que representa el ciclo del tiempo. El ermitano simboliza al hombre y la soledad, el silencio y la búsqueda interior. El pez negro es una metáfora de aquello que continuamente vuelve a nosotros en involuntarios, desconocidos, peligrosos y asombrosos momentos tocados por el universo, independientes de la razón y ocultos bajo una superficie visible -mariposas negras en un día soleado.

La instalación representa la necesidad de creer en algo. Puede ser en Dios, los santos, el universo, religión, conocimiento, objetos materiales, arte, amor, fuerza interior, un alter ego, cualquier cosa que mantiene nuestras vidas y nos da una sensación de seguridad en este mundo del abismo existencial.